Inteligencia artificial (IA): ya el término escapó del imaginario de la ciencia ficción para instalarse en la conversación de todos los días. Es un hito tecnológico, quizá de los más significativos. En 2022 la seleccionaron palabra del año; en 2023, una de las tendencias tecnológicas fue la inteligencia artificial generativa; y en 2024, no hay proyecto —sea grande o pequeño— que ignore la importancia de sumarla a sus rutinas productivas, para llegar o mantenerse en el éxito.
La IA no es cosa nueva, aunque lo parezca. A mediados del siglo pasado, en los Estados Unidos, se investigaba sobre los sistemas con capacidad para procesar datos de forma similar a un comportamiento inteligente. En Cuba, hace cincuenta años que se estudia el tema.
No obstante, resulta indudable que el desarrollo de la IA generativa, al ser un proceso automatizado que usa algoritmos para producir, manipular y sintetizar datos, ha hecho mucho más popular la función, y ha generado conciencia de sus potencialidades, así como de sus peligros.
ChatGPT, especializado en el diálogo; DALL-e y Stable Diffusion, para crear imágenes; Jasper.AI, que realiza resúmenes de texto de manera automática, y destaca los puntos más relevantes; Grammarly, usado para corregir la ortografía y mejorar estilo y tono; SlidesAI, para generar diapositivas profesionales; y Salesforce Einstein, enfocado en predecir y recomendar acciones según la consulta realizada; son algunos ejemplos de herramientas generativas útiles y populares.
También existen las que permiten grabar podcast con voz en off generada, plantear emprendimientos, diseñar, gestar páginas web, e, incluso, desarrollar software. Su mayor impacto está en el aumento de la productividad —calculado en cerca de 40% en labores administrativas, según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts—, pues los profesionales pueden ahorrarse tareas repetitivas y, en cambio, centrarse en lo estratégico y creativo.
La IA permite procesar considerables volúmenes de datos, hiperpersonalizar servicios, automatizar el procesamiento de facturas y pagos, emplear asistentes virtuales para la atención al cliente, autentificar de forma más efectiva usando la biometría y, claro está, elaborar informes, noticias y presentaciones.
Este campo emergente tiene sus zonas oscuras. La IA «alucina», inventa información o referencias, reproduce estereotipos y sesgos de diverso signo; y plantea retos para la propiedad intelectual y el derecho de autor, la paz, la seguridad y los derechos humanos. Por ello, la Asamblea General de la ONU adoptó en marzo de este año una resolución para promover sistemas de inteligencia artificial «seguros y fiables, que beneficien también al desarrollo sostenible para todos».
Si no se es crítico ante el contenido que devuelve la IA, es probable cometer errores graves, como trastocar datos, no citar fuentes correctas de información, o realizar evaluaciones parcializadas sobre cualquier fenómeno, pues la IA parte de la información disponible en Internet o la que se le facilite, y, al menos hasta este minuto, no alcanza a compararse con la agudeza y creatividad de un profesional preparado.
Innovar con IA en Cuba
Cuba, por sus complejas condiciones económicas y tecnológicas, no experimenta aún una implementación acelerada de la IA, pero, así como empresas, emprendimientos y personas individuales exploran y usan sus herramientas, existe desde junio pasado la Estrategia para el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial en Cuba, que se enmarca dentro de la política de transformación digital del país, rectorada por el Ministerio de Comunicaciones.
En la Isla se pretende que las IA viabilicen trámites y servicios y se constituyan en motor de innovación. Si innovar es esencial para quienes conducen grandes proyectos, lo es más para quienes emprenden.
Entre los ítems en los que los emprendimientos cubanos pueden usar la IA en su provecho, se encuentran, por ejemplo, la atención al cliente, mediante chatbots y asistentes virtuales, que brindan respuestas rápidas y eficaces.
Asimismo, la IA facilita el análisis predictivo del mercado para entender mejor las tendencias o preferencias del consumidor; y la optimización de procesos, a través de algoritmos que analizan datos y aceleran operaciones, como la gestión de inventarios y la planificación de recursos humanos. Otras ventajas son el marketing personalizado, con herramientas que segmentan audiencias y personalizan mensajes; y la investigación expedita sobre tendencias y necesidades del cliente.
Por supuesto que es preciso atravesar ciertos desafíos como el acceso a la tecnología (en muchos casos bloqueada para Cuba), la creación de infraestructura, y la capacitación.
Si de citar casos positivos y oportunidades se trata, debe mencionarse PlataformIA, una solución de inteligencia artificial generativa diseñada para el mercado nacional, creada por la empresa privada cubana de desarrollo de software Avangenio. PlataformIA incluye modelos para resumir textos, correcciones de ortografía y preguntas simples; traducción, investigación y escritura creativa; y análisis de datos, programación y automatización compleja.
El proyecto IADES (Inteligencia Artificial para el Desarrollo Sostenible) creó el sistema conversacional cubano BRasa, que ha funcionado como soporte de la plataforma de comercio electrónico ENZONA; y la plataforma BR Intelligent, que analiza datos para gestionar proyectos empresariales, y suma sistemas conversacionales para la toma de decisiones.
Iniciativas como Baihu, proyecto de artes marciales mixtas, ha dado pasos en la experiencia de, mediante IA, practicar el ciberdeporte, y así perfeccionar habilidades junto al entrenamiento físico.
Buena Memoria, servicio de redacción de memorias familiares y biografías personales o empresariales, se sirve de la IA para procesar la información editorial. Usan Pinpoint, de Google, que está abierta para el acceso desde Cuba, y facilita tareas como transcripciones de audio y video, verificación de hechos y búsqueda de archivos, utilizando tecnologías de búsqueda avanzada y aprendizaje automático. También, para mejorar redacciones y localizar información de referencia, acuden a Mónica, un copiloto con IA, y Toggle Chat GPT. Además, emplean otras para convertir documentos escaneados (en foto o pdf) en textos planos; crear música para determinado contenido en video o en audio, o para restaurar fotos de manera rápida.
Es indudable que cualquier emprendimiento debe valorar el uso de la IA, y cómo esta puede incidir en su operatividad, ubicación en el mercado y diferenciación de la competencia, mediante la automatización de tareas, la toma de decisiones informadas y el posterior ahorro de tiempo y costos.
El entorno empresarial es cada vez más dinámico, y la IA, en muy poco tiempo, ha pasado de ser una ventaja para convertirse en necesidad. Triunfarán los más innovadores y aquellos que sepan crecer de manera sostenible, poniéndole inteligencia a la inteligencia artificial.
