No fueron pocas las veces que el niño buscaba en las retransmisiones de la televisión el rostro de su abuelo Julio Martínez, el galán de las telenovelas en Cuba, el Diego de la Vega en la serie de aventuras El Zorro o el del gustado serial Juan Quinquín.
«Lo intentaron, sí, pero no tuvieron éxito», responde si indagas en por qué no eligió la actuación como carrera profesional.
Recuerda su infancia feliz, tranquila, rodeada de arte. Su papá, guionista y director de televisión; su mamá, asistente de dirección. El niño se sentía cómodo en el gremio, rodeado de actores, pero tenía total certeza, aun en la edad en la que hay pocas certezas, que su vida tenía que erigirse detrás de una cámara. Su verdadera pasión estaba ahí.
Su apuesta ha sido en un escenario tan competitivo como lo es la producción audiovisual, donde convertirse en un referente no es tarea fácil. Hoy, Cartel Estudios es un puerto seguro si un artista busca la conjugación de profesionalidad, calidad y buen gusto. Detrás, están los ojos y guía de Julio Martínez, para la mayoría, Julito Billboard. Con el talento se nace y el realizador audiovisual supo identificar en qué era bueno, qué le entusiasmaba y apostó por ese camino.
En camino hacia el sueño
Julito es informático de profesión, graduado de técnico medio en una de las tantas escuelas de La Habana. «No soy universitario, me tocó trabajar duro desde bien temprano». ¿Cuál es el secreto?, «la perseverancia». Lo dice varias veces en una conversación en una oficina que por un momento fue el centro de todo: la habitación con una computadora, una cámara y una impresora y decenas de artistas tocando a su puerta para confiar en la profesionalidad de este emprendedor. Pero el camino hasta ahí no fue fácil; usualmente, cuando se tiene éxito, nunca lo es.
«A la par de mi servicio social aposté por un proyecto de fiestas audiovisuales durante tres o cuatro años. Le nombré Billboard Party, por eso mantengo ese seudónimo en redes sociales. En la práctica, aunque gané en conocimientos, me abrí en el mundo del emprendimiento e hice muchas conexiones, no tuve la dicha de triunfar desde el punto de vista económico».
Billboard Party le abrió los ojos en cuanto a las necesidades que había en el gremio de un espacio creativo donde todos los servicios estuvieran agrupados en un único lugar, y eso encierra la esencia de El Cartel: un sitio donde prima la calidad y la excelente atención al cliente, de los que, actualmente, 90% es artista.
Después del proyecto audiovisual llegó una época de experimentación y aprendizaje en proyectos internacionales como los filmes Rápido y Furioso y Transformer. En el primero trabajó durante tres meses como productor de rodaje por la parte cubana, y el segundo, en la producción. Ambas experiencias lo dotaron de herramientas relacionadas con el cine, y la estructura y funcionamiento del audiovisual.
Del sueño al emprendimiento
El presentador saca el sobre y anuncia al ganador del Premio Lucas en la categoría de Mejor Video Urbano. Me encantaría, de Yomil y El Dany, un homenaje a este último, se lleva el galardón. Detrás del videoclip está El Cartel Estudios, la mente de Julito Billboard y los sentimientos hacia El Dany, un amigo y hermano que le regaló la profesión. Este ha sido, sin dudas, el proyecto más desafiante para el joven realizador. «Yo era responsable de lo que estaba contando y de cómo lo estaba contando. Queríamos recordarlo con alegría».
Esa confianza hacia el equipo de trabajo de El Cartel Estudio fue forjándose con los años. De hecho, la carrera de muchos artistas, como Alex Duval o Yomil, ha ido creciendo a la par de este proyecto que inició Julito con los ahorros de las oportunidades de trabajo internacionales en las que tuvo la oportunidad de trabajar.
«En esta pequeña habitación atendimos a los primeros clientes. Al principio ofrecíamos servicios de diseño e impresión muy limitados. A medida que crecíamos detectábamos más necesidades en la industria, por ejemplo, si le hacía un diseño querían una sesión de fotos. Aprovechamos ese mercado. Y con los años logramos tener nuestro estudio fotográfico que hoy cuenta con todas las condiciones tecnológicas. Después incursionamos en las producciones gráficas, uniformes, gorras, credenciales».
Julito Billboard como emprendedor, dice ser incansable. En un momento del camino tuvo que elegir entre seguir creciendo como empresario o continuar en la línea de la realización. «Me apasiona la dirección de fotografía, pero esa dinámica tan fuerte me alejó del emprendimiento. Sin abandonar ese lado creativo, fui pasándole el balón al equipo que ya hoy, de manera autónoma, es capaz de dirigir y llevar a cabo con excelencia todas las especialidades de la producción audiovisual».
La ambición, no en demasía ni dañina, ha sido parte del ABC del trabajo de Julito como timonel de El Cartel Estudio. Por eso, un brillo peculiar aparece en sus ojos y el semblante le cambia cuando menciona sus futuros proyectos:
«Queremos hacer una disquera para comenzar la distribución de la música de todos los artistas que trabajan con nosotros. Queremos, de a poco, establecer un estudio de producción musical, un paso importante que nos falta para comenzar a manejar la distribución de los proyectos que tengamos».
Actualmente, tiene el privilegio de trabajar con artistas a los que admiraba desde niño, muchas figuras icónicas de Cuba, por ejemplo, Los Van Van o la Orquesta Aragón, a la que le produjeron un disco que ganó un Grammy Latino. «Que esos artistas confíen en nuestro trabajo ciegamente es mi mayor remuneración».
Julito cree fehacientemente que el 80% de hasta donde ha llegado se debe a la perseverancia. El otro 20% —aunque no sea consciente del todo— se debe a su talento y a la cohesión de un equipo de trabajo dispuesto a seguirle los pasos hacia donde sea, cuando sea.
ÉL abre las puertas de su estudio para contar un poco de su historia. Acepta desnudarse ante las preguntas con la misma entereza que lleva como estandarte, intrínseca, parte de él, de Julio Martínez, de Julito Billboard, y viceversa.
